Una madre lleva de la mano a su hija pequeña, la niña esta encogida por el pánico hasta el extremo de temblar incontroladamente. La madre decidida arrastra a la niña mientras le habla intentando convencerla de lo bien que se lo va a pasar y lo divertido que es aprender a nadar. Cada año con la llegada del verano se repite más o menos la misma escena. Me gusta nadar y soy un habitual de la piscina municipal de mi ciudad y año tras año veo niños atemorizados arrastrados por sus padres hacia no sé dónde. Bueno, hacia no sé donde es una forma de hablar porque está claro que van a los cursillos de verano que se organizan para mantener a los críos ocupados durante las largas vacaciones escolares. Y a mí me surge una reflexión, ¿Cuáles son l...
En este espacio intento expresar ideas -y argumentarlas- que espontáneamente me van surgiendo durante mis lecturas y por algún motivo me provocan una sacudida que de buenas a primeras no se descifrar y escribiendo intento poner algo de luz. Si a alguien más le puede servir, encantado.