Hace 28 años una caja de zapatos llena de transistores llamada, Deep Blue, ganó a Gary Kaspárov en un desafío de ajedrez. Que nadie se engañe: Deep Blue, comparado con la potencia de una tarjeta gráfica moderna, era un puñado de electrónica prehistórica. Pero ganó. Estaremos de acuerdo en que, sea lo que sea la inteligencia, jugar al ajedrez a ese nivel requiere una porción generosa de ella. Desde aquel día, los transistores se han encogido, la caja de zapatos es ahora el mini-ladrillo que todos llevamos en el bolsillo. Por apenas 200€, usted tiene una máquina capaz de aplastar al mejor ajedrecista del mundo, y a veces, de forma humillante. Esta es la razón por lo que la insistencia de algunos en debatir si la IA es "inteligente" o no es tan exasperante. Supongo que la pregunta nace de la incertidumbre; por un lado, de nuestra propia dificultad para definir la inteligencia y, por otro, la niebla tóxica que generan los infinitos medios de desinformación. Alan Turin...
En este espacio intento expresar ideas -y argumentarlas- que espontáneamente me van surgiendo durante mis lecturas y por algún motivo me provocan una sacudida que de buenas a primeras no se descifrar y escribiendo intento poner algo de luz. Si a alguien más le puede servir, encantado.