Hace 28 años una caja de zapatos llena de transistores llamada, Deep Blue, ganó a Gary Kaspárov en un desafío de ajedrez. Que nadie se engañe: Deep Blue, comparado con la potencia de una tarjeta gráfica moderna, era un puñado de electrónica prehistórica. Pero ganó. Estaremos de acuerdo en que, sea lo que sea la inteligencia, jugar al ajedrez a ese nivel requiere una porción generosa de ella. Desde aquel día, los transistores se han encogido, la caja de zapatos es ahora el mini-ladrillo que todos llevamos en el bolsillo. Por apenas 200€, usted tiene una máquina capaz de aplastar al mejor ajedrecista del mundo, y a veces, de forma humillante. Esta es la razón por lo que la insistencia de algunos en debatir si la IA es "inteligente" o no es tan exasperante. Supongo que la pregunta nace de la incertidumbre; por un lado, de nuestra propia dificultad para definir la inteligencia y, por otro, la niebla tóxica que generan los infinitos medios de desinformación. Alan Turin...
El infierno de Jheronimus Van Aken (el Bosco) Los afortunados que sobrevivimos a la pandemia de coronavirus pudimos tomar conciencia de lo importantes que son las relaciones humanas, la libertad y la salud. La experiencia colectiva de miedo, incertidumbre, dolor y malestar emocional nos permitió que pudiéramos hablar unos con otros, de igual a igual, acerca de cómo estábamos viviendo esa dramática situación, lo que permitió que el movimiento de concienciación sobre la salud mental que se había promovido antes avanzara rápidamente. Este fragmento lo he encontrado en la revista Igluu (https://igluu.es/hablemos-de-los-psicofarmacos/) y es la introducción a un libro del Dr. David López Gómez. (Hablemos de los psicofármacos) El texto me ha dado que pensar, primero porque da por sentado que las relaciones humanas toman importancia cuando el miedo, la incertidumbre, el dolor y el malestar emocional nos asaltan. Y es evidente que ante las adversidades un entorno social fuerte ...