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🧠 La IA: ¿inteligencia o espejo de nuestra ceguera?

Hace 28 años una caja de zapatos llena de transistores llamada, Deep Blue, ganó a Gary Kaspárov en un desafío de ajedrez. Que nadie se engañe: Deep Blue, comparado con la potencia de una tarjeta gráfica moderna, era un puñado de electrónica prehistórica. Pero ganó. Estaremos de acuerdo en que, sea lo que sea la inteligencia, jugar al ajedrez a ese nivel requiere una porción generosa de ella.
Desde aquel día, los transistores se han encogido, la caja de zapatos es ahora el mini-ladrillo que todos llevamos en el bolsillo. Por apenas 200€, usted tiene una máquina capaz de aplastar al mejor ajedrecista del mundo, y a veces, de forma humillante.
Esta es la razón por lo que la insistencia de algunos en debatir si la IA es "inteligente" o no es tan exasperante. Supongo que la pregunta nace de la incertidumbre; por un lado, de nuestra propia dificultad para definir la inteligencia y, por otro, la niebla tóxica que generan los infinitos medios de desinformación.
Alan Turing, el padre de la computación, lo intuyó hace décadas. Y dejo dicho para la posteridad, sin romperse demasiado la cabeza (tendría cosas más importantes que hacer), que: el día en que una persona no pueda distinguir una máquina de otra persona en una conversación, ese día se romperá la singularidad.
El 30 de noviembre de 2022, mientras aún nos lamíamos las heridas del COVID, OpenAI presentó un modelo de lenguaje basado en "redes neuronales" capaz de una interacción asombrosamente natural. Y la reacción fue inmediata: los primeros defensores de la humanidad alzaron la voz, sentenciando que "eso no es inteligente", que es solo un modelo predictivo y que nunca será inteligente. ¡Qué soberbia tan patética!
Hoy, en apenas tres años, usted puede enviar a cualquiera de estos modelos (porque ya hay muchos) a la comida familiar de Navidad. Le aseguro que arrasará, capaz de dejar mudo al cuñado más charlatán.
Turing tomó la conversación, una facultad supuestamente exclusiva del Homo sapiens, y la elevó a vara de medir. Es como usar un palo para medir distancias: ¿funciona? Sí, ¿el palo es la unidad de medida? No. Evidentemente, hilvanar un diálogo coherente y argumentado requiere un "algo". Pero, ¿es ese algo la inteligencia? No lo creo.
Reconocemos la inteligencia en animales que no hablan. Reconocemos la inteligencia en plantas que reaccionan a su entorno, y tampoco hablan.
Aprender no es obtener respuestas, es formular las preguntas correctas. Y aquí es donde patinamos como novatos. Mientras la academia debate si la IA es inteligente, un algoritmo entrenado con fotos diagnostica cánceres cutáneos mucho mejor que el dermatólogo más experimentado. Mientras nos preguntamos, tenemos algoritmos que detectan COVID en radiografías donde ningún médico lo ve.
Imagine esto: un modelo entrenado con todo el código penal, el civil y todas las resoluciones judiciales archivadas. ¿Alguien duda de que tendríamos el sistema judicial más imparcial que jamás ha existido? No, nadie lo duda. Por eso, nadie se atreve a ponerlo en marcha.
En definitiva, en muy poco tiempo, la pregunta dejará de ser: ¿Es la IA inteligente?
La pregunta será: ¿Cómo es posible que estos "monos desnudos" no se hayan extinguido todavía?

https://es.wikipedia.org/wiki/Efecto_IA
https://youtube.com/shorts/TR19nGeWedY?si=ADO1PxBhQRpXGacd

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