¿Cuántas cosas realmente gratis se pueden hacer?
Sin que cuesten ni un solo céntimo
Poquísimas, incluso para pasear se necesitan como mínimo unas zapatillas cómodas y como hace tiempo que perdimos la capacidad y la habilidad de elaborar lo indispensable para autoabastecernos. Así que no nos queda más remedio que comprarlas, con lo cual hasta pasear nos cuesta dinero.
Hemos perdido la habilidad de abastecernos de lo mínimo indispensable para sobrevivir, no sabemos elaborar nada que nos sirva para satisfacer nuestras más elementales necesidades. Entiéndase ropa, vivienda, calzado, etc…. En contrapartida hemos sido capaces de crear una estructura social basada en las relaciones y el dinero que nos abastece de todo lo necesario. Pero claro a cambio de dinero. Por lo tanto nada es gratis.
El sistema no es malo, unos pocos elaboran lo que la mayoría necesita y la mayoría delega la responsabilidad de abastecerse y cubrir sus necesidades en unos pocos, así esa mayoría queda liberada de la ardua tarea de buscar día a día lo indispensable para sobrevivir. La idea no es mala, pero no hay que olvidar que todo este montaje lo sustenta la confianza. Y últimamente esta falla por todas partes. Una parte importante de esta falta de confianza es el ansia acaparadora de los “pocos” que en lugar de confiar en la “mayoría” y en el fluir sereno de las relaciones entre unos y otros. Prefieren hacerse con el control de los medios y convertir a la “mayoría” libre, en “mayoría” angustiada y dependiente, que les resulta mucho más rentable para sus intereses, pero ¿a qué precio? Al de quebrar la confianza sobre la que se sustenta el sistema.
Si esto pasa con unos zapatos, unas lechugas, un préstamo, etc.. que no va a pasar con las ideas. Porque el motor de la sociedad aunque no lo parezca no es el petróleo SON LAS IDEAS.
¿Y de donde surgen las ideas? Del PENSAR la única actividad que es gratis, totalmente gratis. ¿Por qué no lo aprovechamos y generamos ideas que vuelvan a poner en marcha el motor de la sociedad?
No se puede evitar el delegar parte de nuestra supervivencia diaria en unos pocos, pero el PENSAR no se puede delegar en nadie. No sea que igual que quieren acaparar los medios les dé por acaparar con ansia lo que la gente tiene que pensar para luego “venderlo”.
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Las redes sociales son un fiel reflejo de la sociedad que nos toca vivir y por lo tanto de las gentes que conforman día a día ese vivir. Hagamos entre todos unas redes sociales más "amigables" y humanas, que la tecnología no sea el antifaz de los desaprensivos.