La diferència entre un caballo y un unicornio, no es sólo un cuerno. Aunque es lo más aparente y lo primero que destaca si de comparar se trata.
Pero si hacemos el pequeño esfuerzo de obviar las comparaciones y centrarnos en la sustancialidad de uno y de otro por separado, veremos que "caballo" es la representación mental de un ser que comparte con nosotros la tierra que pisamos y la vida qué nos sostiene, en cambió "unicornio" es la representación mental de un ser que puebla nuestra mente y con nosotros sólo comparte la imaginación, a pesar de tan notable diferencia los dos habitan nuestra mente, uno como representación de algo tangible y el otro como representación de algo imaginario y aunque podamos decir qué uno existe y el otro no, lo cierto es qué hay un lugar donde esa diferencia se desvanece y los dos pueden existir. Alguien podría decirnos que la cordura es lo que permite reconocer en qué lugar estamos para no confundirnos, pero si tan sencillo fuese los trastornos mentales no existirían. No basta con saber reconocer donde estamos hay qué tener la convicción de que estamos donde "toca", donde tenemos que estar porqué si no, es muy fácil confundir imaginación con realidad, divagar cuando las dudas nos asaltan es lo más sencillo.
Reconocer/reconocernos en lo qué hacemos o imaginamos no és muy complicado, asumir que lo que hacemos o imaginamos es lo que hay que hacer o pensar aquí y ahora ya no es tan fácil, porque desde pequeños nos han hecho creer que vivimos EN el tiempo y esto no es del todo cierto, vivimos CON el tiempo. Vivimos CON el tiempo porque formamos parte de un universo en expansión que se mueve hacia la entropía por su propia naturaleza expansiva, y dentro del sistema que conforma éste universo nada puede escapar a éste movimiento que para nosotros representa una flecha que se desplaza hacia el futuro, por eso, no nos queda otra que vivir CON el tiempo. Pero está realidad incuestionable cuando la fragmentamos pará intentar comprenderla, la "troceamos" tanto que finalmente nos queda un mapa mental del tiempo que poco tiene qué ver con la realidad. Para intentar situarnos, a la flecha le suponemos una velocidad constante y esto todavía no está claro y cómo no podemos delimitar sus contornos, (aunque parece ser que su principió fue el Big-Bang) la troceamos tomando cómo referencia evidencias naturales más o menos constantes y planetarias, noche y día son evidencias claras de un movimiento planetario qué además condiciona nuestros ritmos circadianos. Todo ello bien "troceado" y matemáticamente más o menos coherente nos intenta ofrecer una respuesta aproximada a lo que es el tiempo y mediante un ingenioso mecanismo llamado reloj podemos delimitar un periodo en el cual nuestra vida transcurre y nos sitúa EN el tiempo. Pero en realidad todos sabemos que eso es mentira, porque todos hemos parado el tiempo mientras permanecíamos enganchados a una película o un libró y todos sabemos cuan largas son las horas durante la jornada laboral y cuan cortas son durante el fin de semana.
El hecho de asumir que vivimos EN el tiempo tiene unas importantes implicaciones sobré nuestro modo de pensar e interactuar con el entorno, el primero y más importante es que pone límites, en última instancia todo está delimitado y limitado EN el tiempo, nuestra vida transcurre "encajada" en periodos imposibles de acomodar a nuestra conveniencia, nadie se plantea una vida ajena al tiempo, escribimos nuestra vida sobre un pentagrama donde vamos anotando pequeños periodos que delimitan nuestras acciones, dormir, desayunar, trabajar, descansar, etc.., todo esto nos resulta obvio y fácil de entender, pero nuestro ruido mental o pensamiento también está condicionado por el tiempo y esto ya no es tan obvió ni fácil de entender, porque la relación entre lo qué hacemos y la percepción que tenemos del tiempo es muy estrecha. Si lo que hacemos nos sitúa EN el tiempo, o sea anotado en el pentagrama, el drama está servido, si lo que hacemos, lo hacemos CON el tiempo nuestra realidad se transforma.Creo que a día de hoy es bastante evidente para la mayoría de la gente que, somos lo que hacemos y podríamos añadir que hacemos para cambiar lo que somos, pero no es lo mismo hacer EN el tiempo que CON el tiempo, EN el tiempo nos paralizamos no podemos desbaratar los periodos "encajonados", no podemos saltarnos las anotaciones del pentagrama, al igual que no podemos saltarnos las notas de una melodia, sin que suene disonante. CON el tiempo fluimos, no hay nada que anotar en el pentagrama, porqué CON el tiempo no existen los periodos y si finalmente lo que hacemos nos convierte en lo qué somos, es muy diferente ser una foto estática que envejece EN el tiempo que ser una vida que evoluciona CON el tiempo. Y todo ello únicamente depende, de cómo interpretamos la realidad. La diferencia que hay entre un caballo y un unicornio o dicho de otra manera, de cómo utilizamos la atención para atender la realidad.

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